lunes, 9 de noviembre de 2015

Como hacer que una relacion funcione

Investigando un poco en las pag. que suelo leer encontre una interesante entrada que se las voy a compartir. 

Aceptar las diferencias


Una gran frustración a nivel relación es cuando no se aceptan tal cual como son. Constantemente buscan cambiar la forma de ser del otro: el vestir, hablar, su relación con amigos, hijos, trabajo etc. ¿Qué sucede en ti cuando tu pareja no se comporta como tu pretendes? ¿Acaso la frustración y enojo saltan en primer instancia? Es claro que una relación comienza mucho antes de encontrarse con esa persona, comienza contigo. Para poder aceptar a la pareja primero hay que aceptarse uno mismo.


Buscar lo bueno


Estar al pendiente siempre de lo que a uno le molesta del otro o de la relación te fija obsesivamente en lo que está mal y en lo que no funciona. El aprender a recuperar una actitud y una visión positiva es el inicio para generar un cambio. ¿Qué te gusta o admiras de tu pareja? ¿Qué es aquello que nunca le reconoces?


Respetar puntos de vista


Adoptar una posición a la defensiva y atacar el punto de vista de tu pareja evidentemente generará tensión y poco entendimiento. Lo importante es primero escuchar y no desvalidar el argumento del otro. Si existe escucha y empatía podrá facilitarse la comunicación verbal y emocional.


Actitud evasiva


El famoso ajá y la típica frase “contigo es hablar como con la pared” genera un gran sentimiento de frustración. Cruzar los brazos, no fijar la mirada, dar la espalda, continuar haciendo algo mientras el otro habla es sinónimo de una indiferencia y agresión pasiva. El “no me importa y ya no quiero hablar”, lejos de ayudar a expresar y resolver en pareja se convierte en un desgastante monólogo.


Violencia en las discusiones


Probablemente la antesala a una separación es una discusión donde existió violencia. Mostrar una actitud de desprecio, insultos, sarcasmo, y superioridad lleva a herir profundamente una relación en donde muchas veces se logra perdonar pero nunca olvidar.


Llegar a un acuerdo


Se ha visto en las parejas que un factor de satisfacción en cuanto a la relación es la capacidad de ambos de entenderse como parte del problema, asumir responsabilidad, y así poder hablar sobre deseos, expectativas y sentimientos sin culpar como usualmente: “Tú me hiciste”, tú me dijiste”.


Amor


Desear el bien al otro se convierte en la regla más preciada en una relación destinada a ser duradera. El amor lleva a procurar y ayudar a la pareja. Te conduce a tener pequeños detalles que se convierten en momentos valiosos; hacer la cena, un masaje después de un día tedioso, ver un programa que el otro disfruta, etc.

Cuando existe amor será más fácil poder expresar la ira en momentos de pleito. Tienes la opción de aventar cosas, gritar o explicarle porque te sientes herido o enojado con el propósito de mejorar la relación y no lastimarla.


Ser amigos


Los investigadores Gottman señalan que la clave de una relación cordial y profunda es la amistad. El ser amigos lleva a la pareja a tener confianza para contarse cosas, a mostrar consideración y procurarse mutuamente. Buscar espacios para ambos sin necesidad de estar acompañados para pasarla bien.


Alegría compartida


Es común escuchar que las verdaderas parejas están en los momentos difíciles. Sin embargo muchos pierden la incapacidad para conectarse a través de una buena noticia. Cuando alguien comparte algo positivo como un ascenso del trabajo y espera una felicitación de la pareja en ocasiones en lugar de entusiasmo se recibe desinterés. Asombrosamente esto se convierte en uno de los signos más notorios en cuanto al fracaso de un matrimonio ya que se espera apoyo ante un logro y se encuentra apatía.


La conquista


A medida que el tiempo transcurre, la pareja se distancia, ignoran sus necesidades y aprenden a sobrellevarla. La llegada de los hijos, la rutina diaria, el cansancio, el acumular resentimiento y no perdonar es lo que lleva a dejar la conquista. Un abrazo, una llamada, una nota en el refrigerador hacen la diferencia.

Sólo cuando dos personas crecen hacia su máximo potencial inherente, la relación puede hacerse más dinámica y más viva. El camino de la pareja representa un viaje colectivo pero también individual.



Fuente: ActitudFEM

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